
ENTREVISTA A JUAN PABLO IZQUIERDO (director)
- ¿Cuándo empezó su actividad como director de la Orquesta de Cámara de Chile?
- Empecé hace tres años y medio, habiendo dirigido anteriormente muchas veces la orquesta como invitado.
- ¿Siente que ha logrado sacar un sonido particular de la orquesta?
- Creo que sí. Eso fue una de mis intenciones iniciales y, modestamente creo, uno de los logros. Se estaba buscando un tipo de sonoridad que sea un camino intermedio entre una gran claridad, pero a la vez un gran sentido del legato, porque como en el caso de este escenario, con tanto ropaje y más bien de sonoridad seca, debemos cambiar nuestra manera de tocar y lograr un sonido más legato. Esta es una de las cualidades de la orquesta; podemos cambiar el sonido de acuerdo a los distintos lugares, sin afectar el sonido propio que nos identifica.
- ¿Tienen un repertorio predilecto?
- No. Uno de los cambios que propulsé, y que se ha ido logrando, es que toquemos toda la música de orquesta de cámara, por supuesto, que va entre la música barroca de Bach hasta el presente. Tocamos todos los estilos. De todas formas, esta es una orquesta que toca con mucho entusiasmo y propiedad los clásicos vienenses, como Haydn y Mozart. Hoy tocamos la tercera sinfonía de Beethoven con un número de músicos similar a la época del compositor. Hay una carta donde él escribe que para el estreno de su séptima sinfonía esperaba que hubiera al menos cuatro violines seguros. Eso significa que lo hacían con orquestas pequeñas en algunas ocasiones, y en otras contaban con un mayor número de músicos. Yo creo que en este caso, nuestra orquesta logra una gran claridad en el sonido y un gran equilibrio entre los distintos sectores. Una gran cantidad de voces internas son emitidas, y es precisamente esto lo que generalmente se pierde en orquestas demasiado grandes.
- ¿Cuál es la relación entre las obras interpretadas?
- Considerando el programa en su totalidad, hay una gran relación entre la obertura Prometo y la Sinfonía Heroica de Beethoven. Este era un gran lector de la mitología clásica en general. Prometeo fue el dios que entregó el fuego a los hombres y fue castigado brutalmente por los otros dioses porque consideraban que ello era un privilegio únicamente de ellos. Entonces creo que esta figura mitológica representa mucho la idea “prometeica” de Beethoven, de ir entregando la bondad hacia los hombres, la alegría, como lo llama en su novena sinfonía. Por lo tanto la figura de Prometeo aparece claramente en el primer movimiento de la sinfonía Heroica. En el segundo movimiento está la caída, en el tercero el renacer y en el último la gran fiesta dionisíaca del final. Respecto al tercer concierto para violín de Mozart existe una relación de cuerdas, porque por supuesto Beethoven es posterior a Mozart, pero es de la misma familia, por así decirlo.
- ¿Cómo ha sido trabajar con la joven violinista Lucía Luque?
- La verdad es que tengo la experiencia de trabajar con una persona que bien siendo muy joven, es muy madura como música. Entonces para nosotros esto ha sido muy bueno trabajar con ella, hemos tenido una muy buena relación. La orquesta le tiene un enorme respeto.
- ¿Es más fácil trabajar con solistas jóvenes, más moldeables, que con solistas más experimentados?
- Sí, puede ser. Ella tiene una gran ductilidad. Es más bien un problema de la madurez musical, diría yo, porque cuando hay una madurez musical, eso incluye una ductilidad. Está intrínsicamente ligado. En resumen, estamos muy contentos de trabajar con ella y creo que tiene un presente y un porvenir muy bueno como solista.
