31 de agosto de 2010

EGGNER TRIO - 12 de junio


ENTREVISTA A INTEGRANTES DE EGGNER TRIO
- ¿Cuál de ustedes tuvo la idea de trabajar juntos en un trío?
Florian Eggner- Fue Cristoph quien tuvo la idea, ya que es el mayor, me lleva siete años de diferencia. Fue durante las vacaciones de verano, cuando yo tenía 11 años, que Cristoph volvió a casa con la idea de tocar algunos tríos, ya que era solamente en esta estación que estábamos todos juntos en casa. Fue así que empezamos a tocar progresivamente, debido a que yo no podía tocar cosas muy complejas al principio.

- ¿Cuándo empezaron a presentarse oficialmente en público?
F.E- Fue en 1997 que acordamos considerar nuestro trío como nuestra profesión.

- ¿Cuánto ayuda el hecho de ser hermanos a la hora de tocar?
F.E- No es que ser hermanos nos haga tocar mejor, tenemos que trabajar duro igual que el resto e invertir mucho tiempo en práctica. Nos resulta beneficioso en el escenario porque nos sentimos más afines que otros grupos, ya que nos conocemos muy bien y tenemos las mismas vibras. A su vez es lindo tener la oportunidad de hacer una gira con tu familia.

- ¿Todos participan de la misma manera en el trío o cada uno cada uno desempeña una función en particular?
Cristoph Eggner- Generalmente, como tocamos instrumentos diferentes, cada uno aporta su punto de vista para luego hacer una mezcla de las tres opiniones y llegar a un consenso. También depende de qué piezas toquemos, ya que en algunas prima más un instrumento que otro. De todas formas eso es difícil de decir así que tratamos de hacer una versión democrática de cada obra.
F.E- Depende del programa que interpretemos también. Cada uno tiene una conexión especial y diferente con determinados compositores; alguno siente más a Ravel, otro más a Shostakovich. Por ende, muchas veces el líder es quien se conecta más con el compositor en cuestión.

- ¿Tienen lugares predilectos para tocar?
F.E- Sí, nos gusta mucho el Concertgebouw de Amsterdam, Köllner Philharmonie, Whitmore Hall, Palau de la Música.
C.E- También el Schubertiade Schwarzenberg Festival tiene una sala de conciertos muy buena, donde se desarrolla dicho festival especializado en Schubert. Es en Austria, muy cercano a Suiza, y reúne en mi opinión las circunstancias perfectas para tocar.

- ¿Cómo se ha desarrollado su primera gira en Sudamérica?
Georg Eggner- Fue muy bien organizada, nos sentimos muy cómodos y atendidos por todos tanto en el escenario como en el backstage. La gente ha sido muy cálida y hemos congeniado notablemente bien. Asimismo, el recorrer tantos países en tanto conciertos nos ha permitido llevarnos varias impresiones de cada lugar.

- ¿Qué diferencias notaron entre el público sudamericano y el europeo?
F.E- Nos llamó la atención cuando tocamos en Jujuy que la gente fuera tan emocional y aplaudiera cada vez que sintiera las ganas de hacerlo, sin importar que fuera entre movimientos. A su vez, aplauden cuando algo les gusta mucho y no en los movimientos lentos, como el último movimiento del Geister-Trio de Beethoven que termina suavemente. En Europa esto jamás pasaría. Honestamente creo que esto es algo muy bueno, ya que si tienes ganas de aplaudir, debes aplaudir.
G.E- Es una reacción honesta, es decir, cuando sienten que deben reaccionar a algo, reaccionan. Y si el silencio es la mejor manera de disfrutar un determinado momento, entonces no aplauden. Esto no solamente pasó en Jujuy, pero fue ahí que lo notamos más claramente.

- ¿El hecho de estar en gira constantemente afecta las performances?
F.E- En mi opinión no afecta el tocar. Cuando vas en el autobús, por ejemplo, duermes por estar cansado, pero cuando estas en el escenario todo eso desaparece.
G.E- Esta gira tampoco fue muy larga, ya que hemos tenido otras más exigentes. También las distancias y vuelos son más cortos, por lo que esta gira no ha sido cansadora.
F.E- Además estuvo tan bien organizada que los días que viajamos no tuvimos concierto, por lo que siempre pudimos relajarnos previo a los conciertos.

- ¿Tienen algún disco a lanzar?
F.E- Sí, hicimos un disco de compositores austriacos modernos, amigos nuestros, que han compuesto tríos para nosotros. Saldrá después del verano.

- ¿Cómo evalúan la experiencia de trabajar con grupos como el cuarteto Alban Berg y el trío Beaux-Arts?
F.E- La experiencia fue genial y muy necesaria para nosotros. Ellos nos han enseñado cosas que determinaron la manera en la que tocamos hoy en día, por lo que su presencia ha sido fundamental.
C.E- Además el hecho de ser jóvenes y no tener tanto dominio como ellos, hace que sea muy importante aprender todo lo que sea posible de su experiencia.
G.E- También la dinámica de trabajo es muy útil. Generalmente se prepara una pieza en particular para que luego el profesor de su recomendación, lo que genera una interacción muy beneficiosa.

- Para finalizar, ¿qué imagen tenían del futuro cuando empezaron a presentarse?
F.E- Es cómico pensar que al principio yo no esperaba nada, ya que era el menor y todo esto parecía como un trabajo en progreso. Todo se fue desarrollando, paso a paso, hasta llegar a lo que logramos hoy en día. No es que inicialmente pensé “quiero ser famoso”, “quiero tocar en tales lugares”, etc; realmente todo se fue dando progresivamente, y aún es así.
C.E- Yo comparto la opinión de que aún se trata de una cuestión de desarrollo progresivo, de saber qué podríamos mejorar en cada concierto, cómo concentrarnos mejor, cómo vivir mejor, aumentar nuestro repertorio. Repito, es una cuestión de ir paso a paso, y si percibimos esto, eso quiere decir que todo el trío en general ha mejorado.
G.E- En mi caso, cuando era pequeño y empecé a tocar el violín, mi sueño era tocar en el escenario, ya que en el inicio sólo estudias en tu casa y en la clase. Es interesante que hoy en día ese sueño se ha cumplido, pero no del todo, ya que cada vez que estoy en el escenario, pese a que no es algo nuevo, sigue siendo muy especial. Por lo tanto mi sueño aún sigue conservando su condición de sueño.
C.E- Exacto. Nosotros queremos hacer la mayor cantidad de conciertos que nos sea posible.
G.E- La mejor manera de comunicarse con la gente es a través del escenario. Es grandioso poder sentir y compartir las reacciones y emociones del público ante determinada música al mismo momento, para que luego termine y nos quede un recuerdo único y placentero. Eso es algo muy valioso.

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