23 de septiembre de 2011

ENSEMBLE MEDITERRAIN - 20 de agosto






ENTREVISTA A BRUNO BORRALHINHO (cellista)

- ¿Cómo surge el Ensemble Mediterrain?- El Ensemble comenzó como un trío hace diez años. Éramos primero un trío de cello, clarinete y piano; con los años y por una cuestión del repertorio, porque no hay mucho para una integración tal, sentimos la necesidad de agrandar el formato y decidimos hacerle un ensemble libre por el 2006. Desde entonces, seguimos haciendo conciertos como trío, pero preferimos formaciones más numerosas.

- ¿Qué motivó a la creación del grupo?
- Apareció la idea por una cuestión de amistad entre colegas de la Universidad de Berlín. Éramos un cellista portugués, una clarinetista española y un pianista francés. De allí vino la idea de hacer el trío pensando en dedicarnos al repertorio de compositores de países mediterráneos, como Portugal, España, Francia, Italia, etc. Obviamente mezclándolos también con el repertorio clásico del centro de Europa. También nos resultó atractiva la idea una integración tan atípica en el ámbito musical. Cuartetos y tríos con piano hay centenas, por lo que nos pareció interesante tomar este camino.

- ¿Cuál considera qué son los compositores en los que se especializa el Ensemble?
- Tratamos de hacer un poco de todo. Por supuesto que tenemos prioridades que nunca dejamos de lado; no queremos caer en el repertorio más habitual. Lo que podría establecerse como la primer misión del grupo es la de tocar compositores de España, Francia, Portugal e Italia. También tenemos mucho interés por la música contemporánea y tenemos muchos proyectos en torno a esta. Por ejemplo, grabamos hace tres años un disco con cuatro obras de compositores portugueses dedicadas a nosotros. Estamos siempre atentos a nuevo repertorio. A su vez nos interesa tocar con agrupaciones numerosas, como puede ser un secteto u octeto de Schubert, que no se escucha a menudo.

- ¿Cómo resulta incluir una voz en la programación?
- Es un elemento completamente distinto. Los cantantes tienen una forma de trabajar e interpretar muy especial, por lo que tenemos que adaptarnos a ello. Es muy interesante que como no es un instrumento, tiene características especiales, como los colores, timbres, tomar determinados tiempos; cosas que los instrumentistas no hacemos.

- ¿Qué puede decir sobre el programa?
- La primera característica es que es muy variado. Tenemos un compositor netamente alemán como Brahms y otro compositor alemán que recuerda al repertorio operístico italiano, Mendelssohn. Las Seis Canciones Alemanas de Spohr son muy poco tocadas, y el compositor mismo no ha logrado el reconocimiento que debería tener. Esta obra es muy bonita y no está por detrás de las obras más aclamadas de Brahms. Por último tocaremos un estreno de un arreglo mío de las Siete Canciones Populares Españolas de Manuel de Falla. No hace mucha falta presentar este compositor; es el padre de la música española, de todo un estilo y escuela de componer, en la que se comenzaron a juntar los elementos folklóricos a la música clásica. Este es un ejemplo perfecto de esto, en donde la obra gana riqueza con la presencia de la voz y el texto.

- ¿Qué tan complicado es combinar las obligaciones entre otras orquestas y el Ensemble?
- Es bastante arduo. Pero creo que todos mis colegas piensan como yo, en cuanto a que cada uno tiene su puesto en una orquesta, y después la música de cámara es el tocar por placer, por compartir con amigos, de tocar repertorio fantástico. Claro que uno tiene otro protagonismo en la música de cámara que en la orquesta, en medio de cien personas. Yo trato de tener proyectos de todo, como solista, en la orquesta y de cámara. Es lo que me parece más sano para mi.


CHRISTOPHORUS SYMPHONIE ORCHESTER STUTTGART - 13 de agosto











ENTREVISTA A PATRICK STRUB (director)

- ¿Cómo se siente trabajar con la Christophorus Symphonie Orchester por tantos años?
- Honestamente, ya puedo afirmar que es mi orquesta. No la fundé, pero venimos presentándonos hace ya más de treinta años. Cuando comenzamos era un pequeño grupo de estudiantes y con los años hemos construido lo que es hoy en día, una orquesta de aproximadamente cien miembros.

- ¿Qué tiene que decir respecto a la variada integración en cuanto a edades?
- Nuestra orquesta es totalmente mixta y esa es una de sus cualidades. Poseemos algo así como un “espejo de la sociedad”; hay gente en el colegio o que está por terminarlo, hay estudiantes profesionales, hay altos profesionales en otras carreras, como directores de compañías, doctores, etc. Cuando llegan a los ensayos, todos se concentran en la música y no hacemos ninguna diferencia de puestos. Yo soy tan importante como los jóvenes estudiantes; todos tenemos un mismo objetivo: trabajar en la partitura y el compositor.

- Se podría decir entonces que es una orquesta que brinda un gran entrenamiento para los músicos jóvenes, ¿no?
- Exacto. Muchos de los integrantes pasados han decidido profesionalizarse luego de su paso tras la orquesta y han obtenido grandes posiciones en el ámbito musical alemán, así como en el extranjero.

-¿Qué puede decirnos acerca del programa?
- Empezamos con Weber. Él es el fundador del género de la ópera romántica alemana, que comenzó con “El cazador furtivo”. “Oberón” posee una gran historia fantástica, a tal punto que eso ha condicionado su frecuencia en las casas de ópera actualmente. Pero su obertura es chispeante y joven. El concierto para violín de Brahms es uno de los tres grandes conciertos para para el instrumento. Creo que no se necesitan palabras para hablar de la quinta sinfonía de Beethoven, ¿verdad?

- ¿Cómo fue su transición de sus estudios de musicología y psicología a su actual profesión?
- El problema fue que no me gustaba pasarme horas en bibliotecas, leyendo y nada más. Me interesaba tocar, y de hecho mi primera carrera fue como violinista profesional. La dirección fue algo que se dio por casualidad.

- ¿Por qué abandonó su carrera como violinista?
- Llega un momento en la vida en la que uno debe elegir, no puedes hacer las dos cosas. Dirigir es muy difícil y muy demandante. Te paras en frente de sesenta o setenta personas y si no estas preparado, ellos pueden notarlo. Tal como sucede en la escuela, cuando tienes una maestra mala y la clase se dispersa.

- ¿Cómo ve a sus otros estudios reflejados en su trabajo actual?
- Creo que hay alguna influencia. Pero hay una gran diferencia entre estudiar psicología y practicarla. Como leer un libro y hablar sobre ese libro o ser un actor y pararse en un escenario y actuar. Pero creo que la psicología me ha dado ciertas claves para darme cuenta cuándo no debo exigir tanto sobre algo en particular, así como no hacer explotar ciertas situaciones. En definitiva, me ha ayudado a manejar conflictos. Hay muchos conflictos en orquestas con tanta gente, en una sola habitación y con mucho sonido. Siempre hay alguno que no estudió su parte, otro que se peleó con su novia, otro que piensa en su próximo examen. De todas formas, tenemos una excelente relación entre los miembros de la orquesta.

12 de agosto de 2011

CAFÉ ZIMMERMANN - 25 de junio


ENTREVISTA A PABLO VALETTI (primer violín y director)

- ¿Qué inquietud lo abocó a la música barroca?

- El interés principal es el repertorio mismo. Yo primero toqué el repertorio clásico para violín en la Filarmónica de Buenos Aires y demás orquestas. Lo que implica la producción barroca es la investigación del contexto de la música, o sea el marco histórico en el que fue compuesta. Hay que encontrar información de cómo esta música era tocada y cuál era su significado. Es un trabajo interesante que va al lado de la música, del trabajo instrumental, y que es muy enriquecedor.

- ¿Qué cualidades encuentra dentro de la música barroca?

- Hay períodos que me cuestan más, que no entiendo muy bien y personalmente me llegan menos. Por ejemplo el repertorio romántico, no lo critico, sino que no lo comprendo bien. El repertorio barroco creo entender mejor cómo está escrito y qué quiere decir. Con el clásico me pasa lo mismo, con la música hasta Beethoven. Creo que es una cuestión de afinidades, lo que a uno le sienta mejor y le gusta más, que es lo que da la motivación para estudiar.

- ¿Qué recuerdos tiene de su período estudiantil en la Schola Cantorum Basiliensis?

- La Schola Cantorum es una escuela bastante particular. Muchos de los profesores son también los directores más conocidos en el mundo de la música barroca. Por ello, hay un pasaje que se hace a menudo, que es el que hicimos la mayor parte de nosotros, del estudiante al profesional. En esta escuela empecé mi actividad, de modo que cuando iniciamos el Café Zimmermann, teníamos ya cada uno una vida profesional con directores como René Jacobs o Jordi Savall. Nosotros éramos amigos, además de compañeros, y el gusto y las ganas de investigar y trabajar juntos, fue lo que hizo que empezáramos a trabajar juntos. Luego hubo una cuestión de afinidad e interés por el repertorio alemán. Ya hace más de 10 años que tocamos juntos.

- ¿Cómo influyen las afinidades en la dinámica de trabajo?

- Favorecen al acuerdo básico, para avanzar en nuestro estudio. Obviamente siempre hay discusiones y alguna que otra pelea, pero con el tiempo nos hemos hecho amigos y espero que siga así.

- ¿Qué singularidad posee Café Zimmermann?

- Una cosa que lo caracteriza es la proveniencia de los músicos, que es muy diversa. Por lo general nos presentamos con músicos checos, norteamericanos, italianos, franceses y argentinos. Hemos tenido alguna producción en la que hemos llegado a contar doce nacionalidades. Aparte del lado anecdótico, tiene un atractivo interesante, que radica en que la gente que viene de países tan diferentes como puede ser la República Checa, Canadá, Argentina o Francia, tienen educaciones e idiosincrasias diferentes, maneras de pensar y expresarse. En general, hay un encuentro de culturas y en algunos casos choques, discusiones por malentendidos de la manera de expresarse de un pueblo a otro, que las mismas palabras quieren decir cosas diferentes. De todos modos es una característica muy enriquecedora. Yo coordino las iniciativas de todos los integrantes y creo que esa es la característica más importante del grupo: la interpretación no está construida en torno a una sola persona, sino que es realmente una coproducción. Es muy democrático.

- ¿Cómo ve posicionada la música barroca hoy en día?

- El mundo de la música clásica y otra música es cada vez más variado. Cada vez hay más gente y más posibilidades de hacer lo que uno tiene ganas. Inclusive, por una parte hay una especie de deserción muy aguda; un músico va a buscar las diferencias de estilo entre dos ciudades que distan a 100 km o la misma ciudad a 30 años de diferencia, lo cual implica un grado de especialización y detalles muy grande. Hay otros músicos que van a tocar maravillosamente una pieza de Bach al acordeón, lo cual implica una cierta libertad. Hay gente que es más rígida en cuanto a esto, que cree que hay tomar una posición y que las otras están mal. Yo pienso que cada uno hace lo que quiere. Hoy en día grabar un disco es una cosa muy sencilla, cualquiera que realmente lo decida puede hacer un disco y editarlo.

- ¿Hay un auge de la música barroca?

- En Europa lo hay. Hay también un efecto, que hace hasta unos 15 años la música barroca era como un mundo aparte en el cuadro de la escena musical europea. Ahora la ópera barroca es parte de la programación impuesta en cualquier casa de ópera importante. Y también empieza a haber grandes orquestas, como la Berliner Philharmoniker, que cuando hacen una pieza barroca se preocupan por utilizar arcos barrocos. Hace 10 años se hubieran reído de esta idea, les hubiera causado gracia y la hubieran despreciado. Pienso que el hecho de la presencia de la música barroca, la experiencia y el asentamiento de esta manera de tocar, ha hecho que grandes músicos que en una época jamás se hubieran interesado, se interesen hoy en día.

- ¿Qué proyectos le esperan a Café Zimmermann?

- A partir de este año estamos en residencia en el gran teatro de Aix-en-Provence, una casa de ópera magnifica que nos acoge y nos da una gran posibilidad. Entonces en este cuadro tenemos proyectos orquestales y de ópera. Terminamos el último disco de la serie de seis discos dedicados a Bach, que saldrá a fin de año; el final de un largo proyecto y un gran ciclo. Nos seguiremos dedicando a la música alemana y la música que vino después de Bach, los hijos de Bach y el joven Mozart por otro lado. Nos estamos abriendo a la música vocal y a la música italiana, el barroco tardío particularmente. Estamos preparando un programa titulado “Todo menos Vivaldi”, que consta de música barroca de la época de este compositor, que tiene tanta calidad como la de Vivaldi, pero es menos conocida.

24 de junio de 2011

ORQUESTA DE CÁMARA DE CHILE - 4 de junio


ENTREVISTA A JUAN PABLO IZQUIERDO (director)

- ¿Cuándo empezó su actividad como director de la Orquesta de Cámara de Chile?

- Empecé hace tres años y medio, habiendo dirigido anteriormente muchas veces la orquesta como invitado.

- ¿Siente que ha logrado sacar un sonido particular de la orquesta?

- Creo que sí. Eso fue una de mis intenciones iniciales y, modestamente creo, uno de los logros. Se estaba buscando un tipo de sonoridad que sea un camino intermedio entre una gran claridad, pero a la vez un gran sentido del legato, porque como en el caso de este escenario, con tanto ropaje y más bien de sonoridad seca, debemos cambiar nuestra manera de tocar y lograr un sonido más legato. Esta es una de las cualidades de la orquesta; podemos cambiar el sonido de acuerdo a los distintos lugares, sin afectar el sonido propio que nos identifica.

- ¿Tienen un repertorio predilecto?

- No. Uno de los cambios que propulsé, y que se ha ido logrando, es que toquemos toda la música de orquesta de cámara, por supuesto, que va entre la música barroca de Bach hasta el presente. Tocamos todos los estilos. De todas formas, esta es una orquesta que toca con mucho entusiasmo y propiedad los clásicos vienenses, como Haydn y Mozart. Hoy tocamos la tercera sinfonía de Beethoven con un número de músicos similar a la época del compositor. Hay una carta donde él escribe que para el estreno de su séptima sinfonía esperaba que hubiera al menos cuatro violines seguros. Eso significa que lo hacían con orquestas pequeñas en algunas ocasiones, y en otras contaban con un mayor número de músicos. Yo creo que en este caso, nuestra orquesta logra una gran claridad en el sonido y un gran equilibrio entre los distintos sectores. Una gran cantidad de voces internas son emitidas, y es precisamente esto lo que generalmente se pierde en orquestas demasiado grandes.

- ¿Cuál es la relación entre las obras interpretadas?

- Considerando el programa en su totalidad, hay una gran relación entre la obertura Prometo y la Sinfonía Heroica de Beethoven. Este era un gran lector de la mitología clásica en general. Prometeo fue el dios que entregó el fuego a los hombres y fue castigado brutalmente por los otros dioses porque consideraban que ello era un privilegio únicamente de ellos. Entonces creo que esta figura mitológica representa mucho la idea “prometeica” de Beethoven, de ir entregando la bondad hacia los hombres, la alegría, como lo llama en su novena sinfonía. Por lo tanto la figura de Prometeo aparece claramente en el primer movimiento de la sinfonía Heroica. En el segundo movimiento está la caída, en el tercero el renacer y en el último la gran fiesta dionisíaca del final. Respecto al tercer concierto para violín de Mozart existe una relación de cuerdas, porque por supuesto Beethoven es posterior a Mozart, pero es de la misma familia, por así decirlo.

- ¿Cómo ha sido trabajar con la joven violinista Lucía Luque?

- La verdad es que tengo la experiencia de trabajar con una persona que bien siendo muy joven, es muy madura como música. Entonces para nosotros esto ha sido muy bueno trabajar con ella, hemos tenido una muy buena relación. La orquesta le tiene un enorme respeto.

- ¿Es más fácil trabajar con solistas jóvenes, más moldeables, que con solistas más experimentados?

- Sí, puede ser. Ella tiene una gran ductilidad. Es más bien un problema de la madurez musical, diría yo, porque cuando hay una madurez musical, eso incluye una ductilidad. Está intrínsicamente ligado. En resumen, estamos muy contentos de trabajar con ella y creo que tiene un presente y un porvenir muy bueno como solista.

CONCILIUM MUSICUM WIEN - 21 de mayo


ENTREVISTA A CHRISTOPH ANGERER (1er violín y director)

- ¿Cuándo comenzó la actividad del grupo?

- Concilium Musicum Wien empezó en el 1982. El año que viene cumpliremos 30 años ya dentro de la escena musical.

- ¿Cuál fue la motivación inicial del conjunto?

- Nuestra idea es poder interpretar la música vienesa, tanto barroca y clásica, como todo el repertorio de danzas del siglo XIX y XX con nuestros instrumentos de época.

- ¿Cuáles compositores considerarían como su especialidad?

- Tenemos muchos. Entre los favoritos están Haydn, Mozart, Beethoven, Schubert y la música de danza vienesa, como la producción de la familia Strauss. Pero de todas formas, nos sentimos cómodos tocando muchos otros de quizás menor perfil, como Johann Joseph Fux y Antonio Caldara.

- ¿Cuál es la intención del programa presentado esta noche?

- El programa es un largo recorrido por la evolución de la música de danza desde Mozart hasta Strauss.

- ¿Cómo resulta tocar Johann Strauss, padre e hijo, con instrumentos de época?

- Es diferente tocarlo con nuestros instrumentos. Logramos sacarle un sonido nuevo y diferente.

- ¿Considera que la música barroca debería ser tocada siempre con instrumentos de época?

- No, no es importante. Pero sin duda, el sonido será mejor.

- En el caso de Johann Sebastian Bach particularmente, ¿cree que tocarlo sin respetar los parámetros de la época aniquila cierto espíritu de sus obras?

- Yo creo que no porque Bach está por encima de todo. Se puede tocar en forma de swing o jazz y seguirá siendo maravilloso.

- ¿Qué proyectos le esperan al Concilium Musicum Wien?

- En los próximos meses vamos a tocar diversas obras de Caldara en Alemania. Luego interpretaremos Vivaldi y compositores franceses. Luego, como resultado de estos conciertos, grabaremos muchas de estas obras.